Sermon – Junio 28, 2015

Junio 28 2015 Sermón

Saludos:

Buenos días. Gusto en saludarles en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Es un placer estar con ustedes hoy. Yo soy el pastor Graham de la Iglesia Emmanuel, a dos cuadras de aquí. Les traigo saludos de los hermanos and hermanas de la Iglesia Emmanuel. Además traigo conmigo a mi esposa, Rebeca, quien es de Guatemala, in Centro América, y otros miembros de mi familia que vienen a conocerles a ustedes.

Texto

El texto bíblico para hoy es: 2 Corintios 8:1-9. San Pablo está escribiendo a los Cristianos in Corinto. Está animándolos a ser más generosos en cuanto a sus ofrendas a la iglesia y en ayudar a la gente pobre. Para eso, San Pablo les da un ejemplo de la generosidad de los creyentes en Macedonia. Les dice:

Ahora, hermanos, deseamos haceros saber la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia; 2 pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. 3 Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, 4 suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos; 5 y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios. 6 En consecuencia, rogamos a Tito que como él ya había comenzado antes, así también llevara a cabo en ustedes esta obra de gracia. 7 Mas así como ustedes abundan en todo: en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que hemos inspirado en ustedes, vean que ustedes también abunden en esta obra de gracia. 8 No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de otros, también la sinceridad de su amor. 9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que ustedes por medio de su pobreza llegaren a ser ricos.

Tema: la pobreza de Dios

Consideremos estas palabras: Jesucristo se hizo pobre para ustedes. El tema de esta sermón es: La pobreza de Dios. No es muy a menudo que pensamos de Dios como un pobre. Sin embargo, por amor a ustedes, Dios se hizo pobre.

Dios se identifica con su pobreza

Al hacerse pobre, Dios se identifica con nosotros. Dios muestra su amor para los pobres, y en verdad, nosotros contamos entre los pobres. Entre los Cristianos hoy en día, no hay muchos ricos ni muchos poderosos ni muchos famosos entre nosotros. La mayoría de nosotros somos humildes, pobres, y con mucha dificultad nos sustentamos diariamente.

Los Cristianos en Macedonia eran pobres:

Los Cristianos en Macedonia, por medio de la fe in Cristo, se entregaron a sí mismos a Dios. El Espíritu de Dios los transformó y mostraron en sus vidas el mismo amor por sus vecinos que Cristo tiene por nosotros. Aunque eran pobres, aunque sufrieron grandes aflicciones, sobreabundó su generosidad, y dieron a los pobres aun más. Y lo dieron con muchas ganas. Dice Pablo que le rogaron por el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos.

Consideran un privilegio ayudar a los pobres en Jerusalén

Consideraron un privilegio la oportunidad de ayudar a los pobres, aun cuando ellos mismos eran pobres. En realidad, la palabra traducido aquí “privilegio”, en el Griego, el idioma original de la Biblia, es la palabra para “gracia.” ¿Qué es gracia? Gracia es amor que no merecemos. Gracia es un don, o un regalo de Dios. Dios, en su gracia, su amor, les daba la oportunidad de contribuir a los pobres. Era un regalo divino que ellos pudieron ayudar a otros. Así que, de su propia pobreza, ellos dieron a los demás.

Dios se hizo pobre para hacerle rico a usted

Esto es la pobreza de Dios. El se hizo pobre para darnos su ayuda. De su pobreza él nos hace ricos en fe y en amor para otros. En pobreza Dios mismo se para al lado suyo para sufrir todo lo que usted sufre. El está con usted siempre, a toda hora, en todas circunstancias, en todos sus problemas y sufrimientos.

Dios se identifica con su pecado

En su pobreza Dios aún se identifica con nuestro pecado. San Pablo también dice en II Corintios 5, que Jesús quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros para que nosotros fuéremos hechos justos en él. (II Cor 5:21). El absorbió nuestro pecado en su propio cuerpo. Dios puso sobre él nuestros pecados. Se identifica con nosotros en la pobreza de nuestro pecado.

Dios se identifica con usted en la muerte

Y como el pago por el pecado es la muerte, también en su pobreza Dios se identifica con nuestra muerte. Se hizo pobre hasta la muerte. En su pobreza Dios vivió todos los dolores, los sufrimientos, les angustias, las aflicciones, el pecado, y la muerte de nosotros. Todo lo hizo para que de su pobreza él nos pudo hacer ricos.

En su pobreza Dios es amor; dos milagros

Así que, aun en su pobreza, Dios es un Dios de amor. El es generoso, tal como los fieles en Macedonia, quienes de entre medio de su pobreza ayudaban generosamente a los pobres en Jerusalén. Dios, en su pobreza nos da riquezas eternas. En la lectura del Evangelio hoy, escuchamos como Jesús hizo dos milagros. En el primer milagro sanó a una mujer que tenía un flujo de sangre por 12 años. Ella sufría la pobreza de estar bajo el poder de Satanás. Por 12 años sufría. Pero en la pobreza de Dios, viviendo en forma humana, sufriendo por nuestros pecados, sufriendo todo lo que nos oprime and aflige, él era bondadoso, y liberalmente ayudaba a los pobres. El vino para romper el poder del diablo. El vino a liberarnos del reino de Satanás, y de todo los que nos oprime y nos esclaviza.

En el otro milagro, Jesús resucita a una niña de la muerte. Entre medio de sus sufrimientos, entre medio de su camino a la cruz, Dios, en su pobreza, ayudaba a los pobres, los sacaba de la pobreza de sus enfermedades, los sacaba de la pobreza de la muerte.

Que podemos hacer para ser más dadivosos?

Entonces, ¿qué podemos hacer para ser más dadivosos? Absolutamente nada. No puedo parame aquí a decirles que sean más generosos. No hay nada que usted ni yo podamos hacer para tener más bondad, más amor, más caridad. Nosotros nacimos pecadores. Nacimos muertos a todo lo que es bueno. Nacimos enemigos de Dios. Nacimos esclavos al pecado y a la muerte. Ni la bondad ni el amor hay en nosotros para que lo hagamos crecer. ¿Cómo podemos hace crecer algo que no hay? ¿Cómo podemos tener más de algo que no existe?

La generosidad es obra del Espíritu Santo

Sino, es solo por el Espíritu de Dios que nos envía a Jesús, que nos da la generosidad y el amor por el vecino. No es obra suya, sino obra del Espíritu Santo. Y eso solo se lleva a cabo porque Dios se hizo pobre.

Por medio de la pobreza de Dios son perdonados

En su pobreza Dios se hizo pecado para sufrir por sus pecados. Dios se hizo pobre al absorber en su propia carne sus pecados para quitarlos de ustedes. Se hizo pobre hasta sufrir en el infierno. El recibió el castigo de su pecado. Por cada pecado suyo, Jesús fue castigado en el infierno. Sus pecados ya han sido castigados porque Jesús se hizo pobre. Por medio de su pobreza al sufrir en el infierno, los pecados de usted son perdonados.

Por medio de su pobreza la ley está cumplida:

Se hizo pobre al sujetarse bajo la ley de Dios para obedecerla de parte suya. Así que Dios obedeció totalmente y perfectamente toda la ley de Dios. Todo lo que le manda Dios hacer a usted, Jesús lo cumplió. Y al terminar con cumplir todos los mandamientos de Dios, desde la cruz él gritó, “Consumado es.” Ya cumplió todas las demandas de Dios de parte de usted. Ya está hecho. Ya no falta nada más para su salvación. No hay nada más que usted tiene que ser para ser salvo e ir al cielo. El amar al vecino, Jesús cumplió por usted. Ya está hecho. Su falta de generosidad para los pobres, Jesús ya fue generoso en su lugar. La ley de Dios está cumplida. Sus pecados son pagados en la cruz. Todo lo que usted ha hecho mal, Jesús la ha lavado. Todo lo que usted ha faltado hacer, Jesús lo hizo.

Por medio de su pobreza usted está rico en perdón, amor, vida

Por su pobreza Dios ha hecho rico a usted. Rico en el perdón de pecado. Rico en el amor para su vecino. Rico en la vida eterna en el cielo. En su bautismo, Jesús ha derramado sobre usted toda la riqueza de Dios que él le da por medio de su pobreza.

Así que tenemos a un Dios pobre. Un Dios que sufre. Un Dios que murió. Un Dios que está a su lado todo el tiempo. Un Dios que entró en usted por medio del bautismo y vive en usted a través del Espíritu Santo. Un Dios que se hizo pobre, para que ustedes por medio de su pobreza llegaren a ser ricos.

¡A Dios sea la gloria! Amén.

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